31/3/09

Mala Ale, mala.

La conciencia me carcome, no siempre, para qué te viá mentir, es la pura verdad, pasa que queda biám decir "ay, era tan mala, qué arrepentida estoy virgencita de Caacupé", ná, fui una hermana mayor mala.
Actualmente nos separan 2500 kms. a mi hermano, éste del que te voy a contar, y a mí, él está en Posadas y yo, acá...sí acá. De vez en cuando charlamos, tipo comercial, aunque reconozco a veces en su voz, la alegría de saber de mí, no es algo que finja, lo que sí, rapidito se le pasa...en fin.
Te voy pasando las series fotográficas, las mismas fueron elaboradas cuidadosamente por nuestro padre cuando iba a visitarnos al lugar mágico, dos veces al año, vacaciones de invierno y verano. Primero era extrañarlo tanto y saludar a todos los aviones que pasaran pensando que él iba allá y, por supuesto, a los gritos para terminar llorando y nuestra madre, puteando.
Cuando al fin llegaba él cargado de regalos, esperábamos pacientemente a que despertara todos los días, jamás lo hacía antes del mediodía. Nosotros, viviendo en una granja, no sabíamos lo que era dormir hasta tarde, es más, solos nos despertábamos, así que esperarlo contenía una ansiedad terrible. Una vez que estaba en pie nos divertíamos mucho, jugábamos en el lago, pero el muy vivo (mi padre) se exponía al sol de verano de San Bernardino, en los primeros días, así que a la semana no podíamos seguir jugando porque estaba malhumorado y dolorido.
Marce (o Pablo como le gusta hacerse llamar, dice que Marcelo es nombre de puto, su nombre es Pablo Marcelo, como si el nombre lo fuera todo) fue mi único hermano hasta que cumplí los trece, mi única víctima.
Fui la primera nieta materna, así que mis abuelos me adoraron y mimaron hasta mis casi tres años, cuando mi abuelo se dejó morir el muy tonto. Y tuuuuuuuuvo que llegar este bodoque insufrible, llorón, hinchapelotas, a dejarme en el lugar de "hermana mayor", esperar a que lo atendieran porque era más chico. Ah...y para colmo de males en un lugar y en una época donde ser varón, era una bendición propiamente.
Recuerdo que quise cortarle los dedos...sí, no pongas esa cara ¿qué tiene?....bueno, los deditos, el recuerdo es de hace tanto tiempo que no tiene sonidos, sólo un par de imágenes, así que calculo que tendría yo unos tres años y medio, él un año aprox.;la primera es de su manito bajo la mía y la tijera que no cortaba, la segunda es él upa de nuestra madre con el dedo o la mano vendada llorando y mi mamá gritando en off.
Recuerdo que nuestro padre entre los regalos traía cajas llenas de galletitas dulces glaseadas que, eran una curiosidad y nos retaceaban porque sino nos las engullíamos. Yo esperaba la siesta, me escurría descalza hasta la cocina amarilla (la otra era la de campaña) y tenía que llevarme lejos la caja porque el celofán hacía ruido y el sueño liviano de mi madre podía llegar a ser catastrófico. Claro que no faltaba mucho para que mi madre se diera cuenta que la caja se vaciaba rápidamente y siempre me las ingeniaba para que ligara él. Por ej. le ponía galletitas en los bolsillos del short o debajo de la almohada, porque él sí dormía la siesta.
Bueno, para que te des una idea de lo que significaba ser descubierto tengo que contarte que nuestra madre nos aplicaba inolvidables correctivos dignos de ser olvidados.
Cuando le estaba siendo aplicado el castigo, me agarraba una especie de pena por él, pero se me pasaba enseguida.
En el pueblo vive aún mi tío con su familia, hoy grandísima por los nietos, pero cuando éramos chicos y venían nuestros primos estábamos de fiesta...otros chicos para jugar. Pasa que, vivíamos a tres kilómetros de la ruta y de la ruta a diez kms. del pueblo. En realidad la zona era conocida como Yvy angy 2da., a la altura del km. 47.
Digamos que no éramos visitados por nuestros vecinitos, ya que simplemente, no los teníamos.
Mi abuela cumplía sesenta años, una joda desde temprano con asado a la estaca, ensaladas, chupi, serenata, dedicatorias radiales y toda la familia..."juguemos al gallito ciego" propuse porque como mayor, tenían que hacerme caso, los demás primos también tenían cierto gusto por hacerlo "caer" ya que, además de ser mimado, era un llorón buchonazo de primera. El gallito estaba cantado de entrada, lo hicimos girar como un trompo, hasta que nos cansamos, a la primera de cambio se dió la frente contra una de las columnas de casa (de piedra) partiéndose la frente. No te imaginás el escándalo, le brotaba la sangre, mi tía embarazada se desmayó creyendo que se había sacado un ojo (¿con un golpe tía? por favor); nos corrieron con varillas porque sabían de nuestras intenciones. Cuestión de que el cumpleaños terminó mal.
Fue un tajito pedorro nomás, pero chillaba como chancho al que le erran el cuchillazo.
Recuerdo otra vez que acompañé a mamá a hacer compras para las fiestas de fin de año a San Lorenzo y, no sé cómo, accedió a comprar una curiosidad....dentadura postiza de vampiro...compró dos. Apenas llegamos era de tardecita y lo llamé entre los mandarinales, le decía que le iba a mostrar algo, cuando se acercó, le dije que no sabía qué me pasaba, que estaba rara y me doy vuelta de golpe sonriendo con la dentadura postiza y salió corriendo mientras gritaba..."Ale es grásculaaaaaaaaaa mamáaáááá". Me reí mucho. El correctivo me fue aplicado, como corresponde, tenía todo planeado menos la zafada.

Cuando volvíamos de la escuela, él corría gritando que el que llegara primero a tocar a la abuela ganaba. Qué, no sé. Pero tenía esa fijación por hacerlo todo primero, en correr siempre le ganaba yo claro.
Mirábamos películas, las que nos dejaban claro, en una de ellas habíamos visto cómo unos chicos jugaban con cierto artilugio en un lago....zas...se nos prendió la lamparita. Constaba de un palo atado al medio por una soga que pendía de la rama de un árbol, de manera que uno podía encaramarse y largarse al medio del agua. Claro que no teníamos manera de hacerlo ya que, el lago estaba un tanto lejos como para nuestro propósito, él nunca se dió cuenta de ello. Lo más cerca que teníamos era un árbol de cocú, sus ramas flexibles son fuertes, pero había luego una barranca de unos dos metros, un poco de playa y después empezaba el agua. Lo ayudé y cuando terminamos lo azucé "yo primero, yo primero"...cayó, subió primero y terminó estampado contra el alambrado de púas. Ya a esta altura (cronológica) de maldades mías, nuestra madre había adoptado la postura salomónica y ligábamos los dos por igual.
El tema de los correctivos nos eran aplicados cuando la abuela no estaba, ella no dejaba que nos pegaran, pero nuestra madre iba anotando en su librito negro cada macana y después nos pasaba la cuenta. La cosa era más o menos así, el librito negro era la palma izquierda abierta, y el lápiz, imaginario, ocupándose de que la viéramos cuando hacía ese ademán.
Todo empezó a terminar cuando él me vio fumando por primera vez y a escondidas en el patio de la casa en la que vivíamos en Posadas, tenía yo catorce años, y vino a avisarme que mamá estaba llegando del supermercado.


Primera foto que se tiene de él, tendría unos seis meses, es en Asunción.


Acá estamos con nuestra mamá, bonita ella. En esa miradita inocente creo que se sospechaba lo que le esperaba.


En uno de los costados de la casa de abuela en San Bernardino.



Nuestro padre, en su eufórica maratón por ser fotógrafo profesional, nos hacía posar en medio de los camalotes que traían las lluvias.

Como tardaba mucho entre toma y toma, nos aburríamos, se enojaba tanto cuando revelaba y se encontraba con fotos como ésta.


En el frente de casa de abuela, solito.


Acá está en Río Gallegos comiendo el cuarto de cordero, toda la atención de la familia de mi padre enfocada en él, claro...qué tierno el pequeño tragón.


Sí, es una imagen enternecedora.


Esto corresponde a una época esporádica de morada en Posadas. Es Marce.


Chupando panza el vago.

En una de nuestras incursiones de exploradores. No sé cómo siempre salimos ilesos de esos lugares.






Las demás no son imágenes explicativas, al menos con palabras dichas o escritas.

9 comentarios:

Macedonio Strangiatto dijo...

Entre las fotos, la tierra colorada, los mosquitos, el machete desvirilizador de un par de posts abajo, la disputa entre los poseedores de la "auténtica receta de la chipa" al norte del blog y las chaquetas, el viento que dibuja viboritas en el ripio y "los dinosaurios" como le decía de chico a las bombas extractoras de petróleo de tu Neuquén actual me pegué flor de paseo por la futura República Surrealista de Argentongo.

Macedonio Strangiatto
Secretario de Actividades Subconscientes
Sindicato Argentino de Viajeros en el Tiempo
Camara Gessell

Mafa dijo...

Paso con poco tiempo abrujita , que "mononas" las fotos (tengo ganas de usar esa palabra). Muy fotogénica usté y su v´çictima-hermano jua.
Gracias por compartirlas.
Besoso

Any dijo...

Pero! Que lindas fotos! Que lindo lugar para vivir siendo chico. Me imagino como lo habrán pasado de bien.
Che es cierto que eras mala, mirá que lo maltrataste al pobre nene jajaja! De casualidad que todavía te da bola!
Mi niñez tiene algun punto de contacto con la tuya, por lo del viejo lejos, el mío en otro pais directamente. Aunque me hubiera gustado vivir como vos en un lugar asi con mucha naturaleza a mano, con árboles para trepar y río ahi nomás para bañarse todos los días.
Me encantó este post! Ahora veo de donde viene esa "onda salvaje" ahjajajaj!
besos, sos una maestra Abru!

Rapote dijo...

¡Excelente post y mejores fotos!

Conservar esas fotos de la niñez es fabuloso.

Saludos,
;) Rapote

Milenius dijo...

Muy buen post!! (aunque yo debería hablar a favor de su pobre hermano, porque soy la menor de tres y, por lo tanto, siempre fui víctima de las fechorías de los dos varones...). Pero, en fin estoy a favor de los buenos recuerdos...

besos!

el oso dijo...

Bueno, basta de recuerdos extraños y vaya a ver si sobrevivió su hermano a cietra hermana mayor...
En caso de que sea cierto, asegúrese de que la atención psiquiátrica necesaria para liberarse de los traumas creados en la infancia haya dado resultado.
En caso (otra vez) de ser así, aplíquele otro azote por buchón.

¡Besote, me reí mucho!

Apa dijo...

Cómo engañaba usted con esa caruchi, ya empezaba a ser una abrujandrita para su hermano.

Bellos paisajes, inspiran a la maldad fraternal, no?
:)
besos

GusPlanet dijo...

Pero éste reporte manifiesta una incontinencia de palabras total !

Wowwwwwww creo que ahora que largaste todò, que escupieste tú veneno a los cuatro vientos JAJAJAJA te sentirás mucho mejor y podrás tener otros diez años de perdón para cometer ... las mismas maldades pero con otra gente ...

Fuí hermano menor y nos criamos en los bosques patagónicos de San Martin de los Andes y Aluminé en Neuquén Sur, uno de los sitios más bellos del Planeta! asi que sé bien lo que se siente que te quede la Naturaleza 'pegada' al alma. Te acompaña siempre y jamás uno pierde ese 'sabor' de la aventura ... decímelo a mí!

Saludos de, ahora si, una super primaveral Paris ...

Abrujandra dijo...

Macedonio Strangiatto: ¡Bienvenido!
Pfuaaaaaaa (haciéndome eco de la intitulación de la Cámara Gessell) me dá un poco de cosita eso de estar de charla en una parte donde me están mirando y lo que es peor...oyendo.
Y eso que no ha visto nada je.
Lindo nombre Macedonio.

Mafa: ¿Fotogénica yo? bueno, le agradezco el piropo, pero es lo contrario a lo que decía mi papá..."quedate quieta ¿querés? sino no hay caso de que salgas bien"
Jujujuju.
Besos.

Any: mire ud. las similitudes de la vida de la gente humana arriba de este mundo.
Feo el papá lejos en la infancia ajjjj.
Sí, era mágico el lugar y muchas veces lo pasamos bien, sobre todo yo muejeje.
Curiosamente sí, todavía me da bola y dice que me quiere ¿?
Amor de burro, a las patadas.
Besos Any (no salteada, ni en aceita, ni manteca)

Rapote: pero muchas gracias, hay muchas más, mi padre era aficionado a sacar fotos cuando iba a visitarnos, el fotógrafo del pueblo en el que vivíamos siempre estaba borracho.
Besos.

Milenius: ay, disculpe por haber revuelto recuerdos dolorosos en ud. quizás en otra vida le toque ser hermana mayor...es divertidísimo.
Besos.

el oso: se niega a hacer terapia, siempre se lo sugiero dado mi influencia en sus actuales malos humores, en su gusto por la música lo reconoce. Me da cosita, pero se me pasa así que ud. me sacó la ficha, un azote por no acatar a lo que diga la hermana mayor.
Besos.

Apa: eso lo escuché en otro lado y otra situación jejeje. Por eso zafaba siempre, hasta que se me terminó el hilo en el carretel.
Lindos, sí, lindos lugares.
Besos.

GusPlanet: Jajajaja sí, me agarró de golpe y no me soltó, la incontinencia escrita digo.
Sí...la patria va pegado con uno.
Ya no me da para hacer maldades, por ahí me pica el bichito, pero tengo miedo de ir al infierno jejejeje.
Besos desde una ventosa tarde neuquina.