1/4/17

¿Pequeñeces?

Y no, no todos somos iguales, me lo recuerda este par de caritas siniestras de cerditos de goma azucaradas.


  Los cerditos siniestros

No me gustan, pero gratis o sea, gratis ¿entendés? en un lugar donde pagás hasta para usar un carro en el supermercado, pero como soy buena pensé en los sobrinos de acá para cuando nos visitan y en 'el hombre' que le gustan esas porquerías inventadas por el mismo diablo (tendría que hacer una recategorización de personas por sus gustos respecto a los dulces).
El medio kilo de golosinas maldito lo ligué por una combinación de marcas que hice sin intención en una tienda.
No todos somos iguales, y acostumbrada a ver casi todo tan perfectito, ordenadito; pescar que una de las caras está sin terminar (o pasada de calor) y que no se hayan dado cuenta me hace sentir estafada.
La miro embelesada y me da pena también, como cuando ves de sopetón a una persona que tiene la cara quemada o deformada.
Las gomas azucaradas se me pegan en la bóveda palatina y me producen arcadas, las mismas que me hacen lucir como gallo comiendo tripa al oler mariscos cociéndose o vómito.
No somos todos iguales y darle enter en el cerebro casi a diario hace que no ande matando a la humanidad (¡ cómo me cuesta actuar de persona normal !).
Qué feo ligar gratis cosas que no te gustan pero como de todo se aprende, de ahora en más, ni gratis agarro sin hacer composición de lugar. 
Tarde pero aprendí.


2 comentarios:

el oso dijo...

Esos descubrimientos que dan ganas de matar a alguien son los mejores. Porque uno aprende.
Veo que usted hace honor a la vida y me alegra, porque con tantos cambios continúa en su obcecado afán de dignidad.
Un abrazo, así de grande.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

En lugar de darlas gratis tendrían que pagar para que se consumieran algunas golosinas. Y mucho
Un abrazo