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2/9/09

Ojímetro.

A quienes nos gusta cocinar tenemos alma y, a veces, cuerpo de gorda o gordo, según el caso. Hace tiempo había escrito una entrada (que me da fiaca buscar) de madrugada, mientras horneaba un flan, bueno...la prueba gráfica está a continuación, el tema es que no tomé la precaución de poner algo para que dimensiones el tamaño del mismo. Estaba estrenando flanera, como somos de buen diente, con una flanera de un litro no pinto la casa, así que esta herencia robada (a la flanera me refiero, pertenecía a la abuela paterna de S.Menor) es mediana para nuestros estomaguitos.

Puse harta cantidad de azúcar en la flanera y me puse a hacer el caramelo.

Usé dieciséis huevos, sanos, hermosos con yemas casi obscenas, los batí como diez minutos con batidora eléctrica (soy una bruja moderna, no uso escoba para pasear sino...lustraspiradora), no sé decirte bien la cantidad de azúcar, pero le calculo unos cuatrocientos gramos, también un buen chorrito de escencia de vainilla y dos litros de leche. Horno caliente a baño María unos cuarenta y cinco minutos, después de apuñalarlo y, que el cuchillo saliera limpito, lo saqué y dejé enfriar.

Después de morfarlo andábamos dispersos por la casa mirando para los costados (no podemos echarle la culpa al perro o, los perros en nuestro caso, dado que están en el patio permanentemente) y el techo, por momentos, se levantaba y volvía a su lugar.

Acabo de sacar una de las dos tartas de manzanas de receta Abrujandrística a ojímetro, esto se entiende cuando cocino con lo que tengo o, con lo que se me da la gana o, con lo que creo que va a quedar distinto.

Dije que somos de buen diente así que con una, no hago nada, así que hago dos o, cuando estoy cansada, apelo a una de las asaderas (gigante) para hacerla, pero el día que hice estas tartas me sentía ama de casa, así que las hice en las tarteras, como corresponde.

No enmanteco ni enharino los moldes, no sé por qué a estos moldes no se les pega nada, les puse una base de azúcar y luego trozos de manzana, después el preparado. Batí azúcar un cuarto masomeno con unos cincuenta gramos de azúcar, me parece que más...unos cien ponele, sí, eran cien, cuando estaba unida la manteca con el azúcar le metí tres huevos y seguí batiendo un rato más (no sé, cinco minutos ponele), después le agregué trescientos cincuenta gramos de crema de leche (así decía pote por eso no ojimetreo acá) pero de esa crema de leche dura, no la líquida sentiendesíclaro. Poquita batida acá, sino se corta la crema, después una taza de harina leudante (no sé hacer la mezcla de polvo Royal con harina común) un ratín más de batido, no hace falta tamizar nada, al menos nunca tuve necesidad, se une parejo y rápido, queda una crema casi amasable.

Horno medio unos treinta minutos, con una fuente o bandeja de agua dentro del horno, secreto heredado de María, la abuela paterna de S. Menor, eso hace que no se te dore mucho la base del preparado, llena de humedad el horno y sólo sirve para repostería. Después lo desmoldé, como sigue la secuencia fotográfica, sí...es una tarta común de manzanas que se desmolda.

Con las cáscaras sobrantes de las manzanas y algo de azúcar, hago una especie de compota que uso para hacer jugo que acompaña el almuerzo o cena, no tiro nada a no ser que sea absoluta, comprobable y reconocible "basura". Sabrán disculpar la ollita sin mango, pero...no tiro nada mientras sirva.

La repostería fina no es de mi agrado (dijo la que no sabía hacer huevos de Pascua de chocolate) será que las cosas dulces no me gustan, lo mío es rústico y criollazo en lo que a cocinar respecta. Tampoco tengo paciencia para las tarteritas, bocaditos, bomboncitos y demás maravillas que son para manos expertas y pacientes.

Cocino para devoradores voraces como yo, de manera casi voluptuosa me dijeron una vez (juá, mandate la parte cuando quieras), yo creo que se debe a que me gusta comer nomás, menos mal que no tengo que hacer purecitos con sopita porque tienen dolencias estomacales o que sean mañosos, no...lo que pongas en la mesa se lo pasan para adentro.

4/7/09

Lameme el monitor

Presento un par de recetas sacadas de dos  blogs fabulosos de cocina , lo hago como para que no me reclames que no te ayudo en la cocina.

Irresistible tentación del Pollo a la Maharaní sugerida por Pedro cocinero de alma y con un gran sentido del humor. Este plato me viene salvando en los días en los que hay que llenar mucho, con poco. No hagan caso al estampado del mantel, no fue hace tanto tiempo, pasa que en mi mesa...siempre es Navidad, o al menos nos rellenamos cual pavo absolutamente todos los días del año.

Cometí el error de no sacarle la piel, no sólo porque a algunos no les gusta sino porque no agarra bien el gusto de la salsa.

Y con ésa zafé un sábado por la noche con los chicos, Adi es la "contraria" de Pedro y tiene un blog maravilloso que no recomiendo ver en los horarios previos a almorzar o a cenar. Te dejan con desesperación desmesurada.

Bueno sí, tengo la vena inutilísima y me salta la cocinerita que dió el...ah no, esa era la costurerita que dió el mal paso. En todo caso mis pasos no andan bien últimamente y me tropiezo en zapatillas, para colmo en lugares planos, ni un mísero bachecito como para disimular. Tengo más torceduras en los tobillos que pelos en la cabeza, mis rodillas son un mapamundi de cicatrices...debo tener corrido el eje.

¡Bon apetit!

26/5/09

Mortadela y mate cocido.

Anoche en la mesa de la cena decía uno de los comensales, famoso por su paladar negro, que la mortadela y el mate cocido sólo tienen mala prensa.
En uno de sus viajes, La Señora del blog http://viejossonlostrapos.blogspot.com, una de mis primeras lecturas en este mundo, contó esto, que no está en los anuncios de viajes o en los documentales sobre la vida en Italia o en sus ciudades, a lo mejor sí, y yo ni enterada. ¿Por qué?. No es fashion comer mortadela o tomar mate cocido, con lo ricos que son.
Receta del mate cocido oficial : como para cuatro tazas de esas de café, sí, esas...bien, ahora te cuento que esta receta nace en los cuarteles paraguayos (donde conté muchas veces que pasé mi infancia y parte de mi adolescencia, en Paraguay, no en los cuarteles) y va a compañado de "galleta oficial", una especie de bollo de pan más bien chicón y duro:
-Brasa de carbón al rojo vivo: una
-Yerba: tres cucharas.
-Azúcar: dos cucharas.
Antes poné agua a calentar como para cuatro tazas. No en una pava, puede ser una olla o el jarrito que usas para el té o el café (si no tienés cafetera, como yo).
Olla o bandeja que esté en desuso, pero limpia por favor. Te vas al patio o balcón para esta tarea porque humea que da gusto.

Sobre la brasa, que antes pusiste en el recipiente en desuso y limpio por favor, andá quemando la yerba con el azúcar, no hace falta que queme todo, después largá todo esto, sí...todo, con carbón incluído, en el agua previamente calentada y dejá hervir un minutín. Debería reposar cinco minutos, o un chorro de agua fría hace que baje la yerba.

Colandooo y mientras te hacés un buen sámbuche de mortadela y después me contás.

No he conocido gente intoxicada por este brebaje, más por el pucho o el humo de las grandes ciudades. 

A continuación les dejo otra entrega de:

Diálogo entre un español y un indio-¡Qué porquería es el glóbulo!-José María Firpo.

En una bella tarde se encontraron en Méjico un español y un charrúa.
-¿Cómo estás hermano jefe?
-Aquí estamos, fumando un poco en la pipa de la paz, con los mejicanos.
-Te presento a mi amigo Julián.
-Tanto gusto. Tengo algunas reses para venderle.
-Si son del mercado negro, no te puedo revoliar.

21/3/09

Recetas de allá.

La semana laboral fue un tanto inquietante, el jueves no abrían la puerta así que lo llamé al celular, me contestó con una voz de dormido y me dijo:- Ya voy.
Abrió la puerta en bata, con los pelos (los pocos que tiene) parados y reveltos, los ojos rojísimos.
Yo: - ¿Qué le pasa?
J.N.: - Buen día.
Con un ademán que denotaba mi falta de cortesía.
Yo:- Perdón.
J.N.:- No me gusta que pidan perdón o se diculpen por todo.
Yo:- Glup, bueno. Buen día.¿Está ud. bien?
J.N.:- No me trates de ud., no, para nada y Chica no viene por una semana, tuvo que viajar a su pueblo.
Yo:- ¿Quiere un té?
J.N.:- No me dirás que sos de las que arregla todo con té?

Ay, bueno, está difícil la cosa pensaba. Me dí cuenta que estaba nerviosa por su presencia, acostumbrada a moverme sola, con la presencia silenciosa y mala onda de Chicha, pero estar con él me nerviaba (diría Mile recordando a Niní Marshal...ídola total).
Pregunté por los chicos, me dijo que estaban en casa de una amiga. Uf..."amiga" ¿quién?, obviamente no pregunté.
Me acompañó a la cocina, abrió la heladera y por la panorámica vi que sacaba un plato con dulces. Le pregunté qué le pasaba, nuevamente, me dijo que tiene no recuerdo qué en los intestinos y que había cenado porquerías por ahí y que estaba pagando la consecuencia. Me preguntó si me apetecía un mate, le dije que sí y se puso a hacer, me pidió que me sentara y que hoy no iba a trabajar.
Obediente como soy, me senté en a la mesa de la cocina, ahí me dí cuenta que tenía que preguntarle si quería que lo hiciera yo y me dijo que no.
Como estaba de espaldas a mí observé atenta todos sus movimientos, picaba los bombones de fruta mientras sacudía el mate invertido y empezó a cebarlo tibio eliminando los primeros.
Suspiré aliviada y preguntó por qué el suspiro tan profundo, todo sin mirarme, le dije que no me gustaba el mate dulce.
Sus movimientos son pausados, tranquilos y firmes.
Puso el plato de dulces en la mesa y trajo el mate, con un ademán me invitó a comerlos y le dije que no.
No me mira, ceba mate, come en silencio y no me mira.
Pasó un largo rato. No se me ocurrió mejor idea que preguntar por Chicha y me contó algo de su historia y del tiempo que hacía que estaba con él.
Es de Taquimilán (con razón es rara), se cuentan historias fantásticas de ahí. Se la recomendaron y la tomó porque no podía con su laburo, la casa y los chicos (por más que me muriera de curiosidad, no pregunté nada, pensé que solita iba a salir alguna otra información). No tiene más familia que un hermano en su pueblo, nunca tuvo pareja ni quiso casarse, se enamoró y la desilusionaron, juró que nunca más y hasta ahora está cumpliendo, es lo que dijo J.N.
De repente me miró y me preguntó:
J.N.:-¿Y vos?
Yo:- Y yo qué.
J.N.:- ¿Tenés pareja, estás casada, estás de novia?
Yo:- Eh...más o menos.
J.N.:- Ahá.
Yo:- ¿Y vos?
Se sonrió de costado y no contestó. Empecé a mirar el piso para ver si había alguna baldosa suelta para meterme debajo.
Yo:- Disculpame la intromisión.
J.N.:- Ya te dije que no me gusta que pidan perdón ni disculpas por todo.
Glup otra vez, el mate casi se me cae de la temblequera que me empezó.
J.N.:- Tranquilita, ya te vas a acostumbrar. Si pedís perdón por todo es porque te sentís culpable de manera constante y la culpa es una mierda que no sirve y no te deja vivir. ¿Querés irte ya?
Yo:- No sé, me dá cosa que esté medio calengo y se quede solo, capaz vengan a cuidarlo, no sé.
¡Qué carcajada soltó!
Ay, otra baldosa por favor.
J.N.: No te preocupes por mí, ya estoy grandecito.
Casi, casi pedí disculpas otra vez.
Yo:- Bueno, como quiera, me voy entonces.
Me acompañó hasta la puerta, la abrió, yo miraba el piso y sentía su mirada, me agarró del brazo y me dijo:
J.N.:-Gracias por compartir el mate.
Yo:- Por nada.
J.N.:- Que tengas buen fin de semana.
Yo:- Gracias, igualmente.

Completamente petrificada, no sabía si saludarlo con un beso o no, o qué...así que empecé a caminar, caminé mucho, me pasé creo que como ocho paradas, cuestión de que llegué a mi casa caminando. Pensé en Chicha y su amargor por el amor frustrado.
Pensé en J.N. ¿qué haría solo el fin de semana, así enfermucho?
Capaz lo llame hoy o mañana para saber cómo está, pero me dá miedo que me salga con alguna cosa que haga que me quiera meter bajo las baldosas.
Ah...cansada de cocinar cosas finolis hoy hice sopa paraguaya, que de finoli tiene la cebolla que tiene que estar picada así.