Hay cosas de mí misma que no sé cómo las hago, por ej. ni idea de cómo me decidí por hacer los últimos años de la secundaria con orientación Físico-Matemática, y menos, de cómo logré recibirme...el título dice que soy bachiller en ciencias físico-matemáticas, te lo juro por estos focos que me alumbran.
No sé cómo en mi primer año de secundaria el profesor Ojeda me puso un diez en el exámen final de álgebra, siendo que había sido el causante de muchas fobias y odio a los números de mis compañeros junto con los comentarios de quienes habían sido estudiantes suyos "hijo de puta" como el más suave.
No sé cómo química me parecía sólo jugar con medidas si es que lograbas memorizar algo de la tabla periódica de los elementos, tampoco sé cómo física era sólo tener sabidas las fórmulas y el resto salía solo.
Los últimos años de mi secundaria fueron una joda total.
Me llevé matemática de quinto por una indisciplina...en vez de amonestarme, me tironearon de la oreja y me juraron que mientras ella...LA MASA NEGRA...tuviera vida en esa institución, yo jamás iba a aprobar esa materia, y así fue. Años más tarde, ella jubilada y la ayuda de mi amigo Simón, la aprobé.
Era difícil que faltara a la escuela pero, por ahí pasaba y si ese día enseñaban algo nuevo, no podía aprenderlo más como por ej. dividir por dos cifras, conjugar verbos en pretérico pluscuamperfecto (el nombre sólo me daba escalofrío).
Así que soy pésima con los cálculos mentales, puedo estar bastante rato mirando las góndolas del supermercado sumando con los dedos a ver si me alcanza para comprar más de dos cosas.
Si alguien va a pagar dos cuotas de $555- cada una, uso la calculadora.
Soy un desastre con las sopas de letras, los crucigramas ah y un sudoku es un misterio total...así que imaginate lo que son los acertijos...claro...el resultado de alguna mente maquiavélica.
Jamás, pero jamás ni en mi más remota fantasía se me hubiera ocurrido intentar siquiera resolver uno.
Conviví casi diez años con el papá de S. Menor a quien le fascinan los acertijos y que nunca tuvo inconvenientes en resolver ninguno, pero ninguno de verdad...he visto desfilar gente que le apostaba, que buscaban los más raros para desafiarlo y él siempre salía triunfante. Intentó despertar en mí aunque sea el deseo de aprender a jugar al truco, hacer una división por dos cifras, resolver algún acertijo boludo y nada de nada. Ahí andaba yo con mi cabezota idiota zumbando en medio de las púas de la ignorancia de hacer cálculos.
Hoy, en 45' resolví uno de seis piezas que debían encastrarse de manera que quedara una cruz perfecta, tenía una sola resolución.
¡Bien por mí!


