Bueno, ayer, en un paraje de las afueras de la ciudad en la que vivo conocí a una...Alcira llevaba alta la frente surcada por profundas arrugas, sin anteojos y todos sus dientes blancos.
Seis hijos, vida de campo, sacó a su padre de las profundidades del Limay once días después de que se hubiera ahogado porque..."por aquellos tiempos si eras indio o negro los bomberos, prefetura ni la polecía te ayudaba".
Pasé muchas horas con ella, casi todo el día, galletitas y agua (y un gran árbol que nos escondía cuando nos apuraban las ganas de hacer pichilinguela); mis cigarrillos, un día soleado y hermoso, las dos a orillas de la ruta esperando un colectivo, que dejamos pasar siete veces.
Al día siguiente a la hora que mandaba a mi hija a comprar cigarros prendí uno y lo dejé que se juera solo miraaaaando yo el humo que subía y cómo se quemaba , y así todos los días hasta que se terminó el atado y nunca más jumé.-







