Fregarse
Sobarse
Tocarse
Romperse
Armarse
Sentirse
Combinarse
Encajarse
Encastrarse
Embadurnarse
Lamerse
Penetrarse
Arquearse
Acariciarse
Morderse
Tragarse
Mojarse
Respirarse
Después...nada.
30/6/11
21/6/11
20/6/11
De cómo zafo entradas siendo madre
Siguiendo con la importancia y la utilidad de tener hijos de la que he hablado en varias ocasiones, en mi caso la cosa es bien rara porque siempre me están marcando el paso ambas. Te juro que trato por todos los medios de no descarrilarme pero mi inmadurez (innata) es más fuerte y ahí es donde ellas entran en acción.
Recuerdo que hace un tiempo, S.Menor tendría cinco años aprox. cuando estaba yo lavando platos enmimismada en mis pensamientos embroncados por una discusión con su padre, dele que dele estaba mi cabezota dándole a las puteadas íntimas cuando siento que alguien me habla:
S. Menor: - Ma...ma...ma...ma
Yo: -¡¿Qué querés?!
S. Menor: -Te escucho igual si no gritás mamita.
Pedí las disculpas correspondientes, atendí su reclamo y me metí la lengua en el culín.
Con ella me falta mucho hilo para ovillar todavía pero con S. Mayor, que tiene más historias de hacerme dar cuenta cada vez que meto la pata, por aquello de que tiene más edad (veintiuno actualmente) tengo las satisfacciones que da el juego de la vida que tiene revancha.
Aquella vez ella había terminado de hacer un listado que yo había empezado y hoy, acomodando papeles encontré ésta joyita:
18/6/11
La inutilidad de ser madre segundiza
Caminaban delante mío S. Menor y su compañera de escuela comentando la pena que les daba que Belgrano hubiera terminado sus días "pobre y olvidado después de haber hecho tanto por la patria" "lo que más pena me da es que tuvo que vender su reloj de oro para pagarle al médico porque ni plata tenía el pobre" (sic)
Yo: ¿De quién hablan?
Ellas: De Belgrano.
Yo: Ah el que murió de un grano.
Ambas me regalan una hermosa cara de culo.
S. Menor: Mamá ¿a vos te gustaría que yo me burlara de alguien importante para vos?
15/6/11
La luz justa, el momento posterior al amor, la genialidad de Carlitos...muchos regalos para un sólo momento.
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14/6/11
De engripaciones y cascarones
Solía no faltar a mis responsabilidades por más que me estuviera arrastrando por aquello de haber sido criada con el taladrante "las obligaciones primero, la diversión después", el tema es que he pescando algo así como una especie de gripeperono, resfríofuerteperono, mucha tos con dolor en los pulmones resultado de tantos años de cigarrillos. He vuelto a plantearme seriamente el dejar de fumar, sola no llego ni a dos días. Pasé un mes pero fue después de las operaciones quirúrgicas del año 2009. Entre las cosas que se manifiestan como cambios últimamente está el darme cuenta cuando no puedo sola, defecto común entre las que fuimos jefas de hogar durante mucho tiempo, cuando sentís que todo es mucho y te mirás al espejo repitiendo como un mantra de libro de auto-ayuda "yo puedo, yo puedo, yo puedo" y hay muchas cosas en las que no se puede, esta es una de ellas para mí.
Así que hace tres días que estoy encerrada en una especie de cascarón lleno de mocos, los primeros color ceniza ya que una nube de la tripas del Puyehue se extendió unos días por acá y lo aspiré, hoy barrí más cenizas del frente de la casa donde vivo. Es increíble como muchos aprovechan los desencademientos naturales del planeta en el que vivimos para amuchar a su kiosquito "catástrofe" "castigo de dios" "culpa nuestra"...en fin.
Estar enferma me pone de mal humor, al igual que las dietas para adelgazar.
1/6/11
Corazones secos
¿Viste cuando sentís que el corazón se te seca?
Aquella vez que la vida te puso en medio de la cara sin posibilidad a la duda, esa prueba de que tu amor andaba de otros amores. Aquella vez que el "te amo" no tuvo retorno verbal. Aquella vez en que los besos ya no eran devueltos con la intensidad ni siquiera del disimulo. Aquella vez en que empezó a hablarte de manera común y hasta el maltrato sin culpa pasó un sólo día. Aquella vez que lloraste por primera vez sin su consuelo. Aquella vez donde empezó a ignorar tu vida.
Y todas aquellas veces que tienen el color del comienzo del fin.
Me acordaba nomás de cuando sentí que el corazón se me secó y no sé cómo no se me cayó.
Pero de vuelta está como nuevo el muy desgraciado, ahí anda queriendo meterse en líos, como un hijo varón muy terrible, de esos que vuelven de la escuela con un ojo morado y el delantal sucio, con los bolsillos rotos. Ahí anda mi corazón sabiendo que se va a meter en una de esos quilombetes que se pueden llamar, de novela.
Yo le hablo, de puro jodida que soy, que no es para tanto y resulta que sí, no es para tanto.
Como al pasar
Y encima escribe así y yo, como mecida en esos brazos que olían a pacholí, me arrullo sola embobada por su música. Clickeo al azar y me gustan muchas pero, según el estado de ánimo Pedro Aznar tiene siempre las palabras y melodías precisas, al menos para mí.
El horror de no tener olvido dice al final y nuevamente se me hace carne la bronca de que los traumas no tengan fecha de vencimiento.
Demolición
Hoy pasé por la demolición.
Está casi terminada; queda
sólo el basamento (coronado de chapas protectoras
como espinas) de los cinco pisos
que vieron pasar casi un siglo,
incluídos vos y yo.
Tenías razón: sobre el hombro indiferente
de la mole impersonal que alguien plantó a su lado
(y que parece haber llegado
justo a tiempo de escoltar la muerte)
quedó la huella del color durazno que elegiste
para el corredor de tu casa.
¡Ay, las coordenadas!
¡La geometría que voló a mis ojos
para calcular aquel lugar
que amamos!
Hoy en ese punto hay puro espacio,
cielo virgen, miradas perdidas
esperando el semáforo,
nada.
Y aún estás allí
conmigo, muerta de frío
mirando las estrellas de la alineación
como si de veras fueran a hacerle algo
al mundo.
Aún estoy allí,
en mi arrogancia veinteañera;
la vista clavada sobre el río,
un nudo de silencio en la garganta.
Estás ahí:
corrida por la magia
que tu corazón no se atrevía.
Aún me veo
dejándote una y otra vez,
volviendo siempre.
Fuimos ahí, más que en otras partes,
vos y yo, tanto,
que tal vez no imaginamos
nunca, nosotros en otro
lugar.
Por eso,
ese nuevo punto que ganó el vacío
se nos parece tanto. Está lleno del horror
de no tener olvido.
22/5/11
Y sigue de dominguera la cosa
Te juro que no es premeditado, la semana está un poco completa de actividades así que tomé nota de los sobresalientes de la semana:
Cosas que son una porquería:
En la vida de una jefa de hogar no hay nada peor que te pueda pasar como un lavarropas automático, bellísimo y agonizante que se resiste a desagotar, dejándote sumida en la más terrible de las dudas existenciales "¿por qué a mí la recontpmqlp?"
Cosas que son una porquería siempre:
¿Por qué, en las reuniones el que tiene auto tiene que hacerse cargo de los que no lo tienen?
Cosas escuchadas enserio, no-ficción:
Dicho por boca de un hombre sexagenario criado en un pueblo perdido de Neuquén.
-Cuando me compré un lavarropas, en el pueblo en el que vivía corría el comentario de que no me iba a casar porque era homosexual, la prueba estaba a la vista...el lavarropas.
15/5/11
Domingos
Los domingos tienen mala prensa, igual que los lunes. Me pinta solidarizarme con ellos.
Pensaba en que sólo existen sin haber pedido nacer. Nos marcan la delgada línea entre "el descanso" y "la obligación", será porque nos enseñaron así o porque elegimos que así sea. En algún punto te das cuenta que, no todo lo que aprendiste como cierto es tal, tu opinión se forma, tu cabeza se va abriendo y en el pecho sentís que eso que se debe sentir como fe cierta, no es tal. Eso de la culpa es un cuento para que hagas lo que "debés", que ser honesto no siempre te da el primer lugar, que mentir a veces, está bien...que esforzarte siempre no da recompensas más que tu conciencia tranquila, que matar está mal... hasta a una mosca está mal, que robar está mal, que traicionar es una de las cosas más bajas del ser humano, la otra es ser bueno y hacer nada cuando presenciás una injusticia.
El domingo me deja estar sin horarios de almuerzo, de baño, de limpieza...con decibeles que se me antojan para la música, organizarme mentalmente una grilla semanal de actividades que no cumpliré.
El domingo me deja estar sin horarios de almuerzo, de baño, de limpieza...con decibeles que se me antojan para la música, organizarme mentalmente una grilla semanal de actividades que no cumpliré.
Los lunes tienen la magia del perro abandonado, yo lo alzo...lo acaricio, le doy de comer y le digo que no le tiene que importar que se enojen con él si no hizo nada malo.
La ignorancia a sabiendas es la contradicción más terrible había sido (descubrimiento personal, como si fuera el agujero del mate...suelo ser patética)
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