Esto pasó "
denserio", adjunto imagen y
link .
Se me agolparon en la nariz la cantidad de atropellos que miro sin ver, me podría justificar diciendo que mi vida es harto ajetreada, que trabajo en horario cortado de comercio de lunes a sábados, que soy responsable de dos vidas femeninas, que tengo un amante, que debo
depilarme, recordar cuándo
vencen mis obligaciones tributarias e impositivas, cómo voy a hacer para ir a tres
bancos y no sacarle horas a la ofician, que prometí hacer milanesas pero olvidé sacar la carne del
freezer, que tengo que poner a lavar sábanas, comprar un adaptador para la radio, contestar correos electrónicos, chatear con mis seres queridos para que no me reprochen que estoy colgada en cosas más importantes que ellos, y...y...y...
Toda la gente anda con la cabeza así aunque, por estas fechas andan más locos porque tienen que atiborrarse de comida,
chupi,
tirar cohetes y saludar a gente a la que puede saludar durante el año, pero ¡oh! se termina el mundo.
¿No hay respeto?
No es nuevo claro, la vida del otro vale un pedo en un canasto y los "quietos" como yo, nos miramos el ombligo. Sí, me doy asco.
Es tu obligación:
-vender productos en buen estado, si
tenés un comercio de ese rubro claro.
-pagar la multa que te hicieron porque cometiste una infracción.
-detener tu auto cuando el semáforo está en rojo.
-cruzar por la senda peatonal.
-apagar el pucho cuando estás por ingresar a un lugar público y cerrado.
-ceder el asiento "reservado" del colectivo a alguien que lo necesita.
-caminar por la vereda.
-denunciar a un adulto que abusa de un menor o de una persona en inferioridad física.
-y la mía.
Claro que hay muchos etcéteras y no estoy descubriendo el agujero del mate con esto, necesitaba decirlo
nomás.
Es ley: te pescan
infraganti y el/la infractor/a se enoja y cómo. Sino
fijate lo que comparto con vos hoy, parece un chiste pero no, es triste y mucho.
Aunque asistimos, muchas veces sordos y ciegos a estas situaciones porque sabemos que no vamos a erradicar el hambre en el mundo, ni a los homicidas, ni a los violadores, ni a los ladrones, pero me sacudí un poco y
cacheteé de lo lindo a un palurdo que llevaba a la rastra a una
nenita que no le llegaba a la cintura. Un poco de satisfacción sentí, lo confieso, el peso de no haber empezado antes también, la impotencia de ver como muchos que pueden...no lo hacen.
No recuerdo quién, ni dónde o cuándo leí o
ví esto:
No me enoja la maldad del malo, sino la indiferencia del bueno.
Por otro lado, hay mucha gente buena, mucha, mucha.
Ay...claro que ésta no es la única noticia en el mundo, ni la que te marca un antes y un después de la mirada que tengas sobre la existencia de la humanidad, para eso hay gente que estudió. Lejos de mí está mandarme la parte de periodista o analista de contenidos.