Creo que algunos pondrán el GRITO EN EL CIELO, pero juro por el foquito que acaba de quemarse que esto no responde a una actitud de rebeldía (ni de parte mía, ni de ella).
Casí me muero de dolor cuando a sus 14 se hizo perforar la lengua (a escondidas), a los tres días pudo hablar sin dedear, de dolor no de madre judía...sino de dolor de andeveras.
Se sorprendió cuando no le hice historia ante sus primeros cigarrillos de tabaco, menos aún cuando (papá de auxilio mediante) me hizo llegar la inquietud de probar porrito...¡Ay tonta dale que le damos entre las dos! y así fue, sabía que a ella le iba a pasar lo que a mí cuando probé...susto.
Somos un par de cagonas de clase alta, sólo de cagonas...digamos que de los miedos le hacemos una especie de jáiclás, de crémdelecrém, es una especie de miedosis crónica y elaborada.
Le dió palpitaciones y se recostó con su madre (yo) al lado.
Me sorprende siempre lo responsable (nunca jamás diré adulto si hago referencia a una actitud responsable) de su sexualidad...yo no tuve, tengo, ni tendré la cuarta parte de esa actitud en lo que respecta a los amores.
Mi padre me dijo una vez que tengo hijas hechas a mi medida, de esas que sirven para que una se dé cuenta que es una completa idiota, vulnerable, infantil, ciclotímica y neurótica. También sirven para sentirse la mujer más bella del mundo con un lápiz labial.
Pero nada como un novio asustado que acusa a un tatuaje.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario